EDUCAR A LOS HIJOS: REVISIÓN DE LOS ESTILOS DE APEGO Y ESTILOS EDUCATIVOS PARENTALES

Que tire la primera piedra quien no haya dudado alguna vez de su capacidad para educar adecuadamente a sus hijos. Y ahora, piensen… ¿Cuántas veces han levantado la voz a su hijo y después se han arrepentido? ¿Cuántas veces han perdido los nervios? Convertirse en padre o madre además de ser una experiencia muy grata para el ser humano, supone adquirir una enorme  responsabilidad y enfrentarse a uno de los desafíos más importantes.

La familia actúa como aquél contexto educativo que garantiza el desarrollo personal, social y emocional de los hijos. Básicamente, la madre y el padre (principalmente la madre) y el hijo van a establecer un vínculo emocional, denominado apego. Las figuras de apego son las encargadas de cubrir las necesidades básicas de los hijos: ofrecer cuidados físicos (alimentación, higiene, protección, vivienda…), apoyo, seguridad, y amor, entre otras cosas.

Un aspecto esencial relacionado con los estilos educativos sería el tipo de apego que se desarrolla. En este sentido, los hijos podrían mantener un tipo de apego seguro, evitativo o ambivalente con sus padres. El primero sería aquel en el que los padres se muestran disponibles ante las demandas del niño y le aportan la seguridad y el apoyo que éstos requieren. El segundo sería aquel en que los niños se muestran distanciados de sus padres ya que no confían en obtener ayuda de ellos. En el tipo de apego ansioso-ambivalente, los niños muestran angustia y ansiedad ante la separación de la figura de apego.

Estilos educativos parentales

En cuanto a los estilos educativos que se pueden emplear cabe destacar que una de las perspectivas más aceptadas en la actualidad es la de Baumrind (1967), que propuso 4 estilos educativos: estilo democrático, estilo autoritario, estilo permisivo y estilo negligente. Estos estilos educativos se engloban dentro de dos dimensiones: afecto-comunicación y control-exigencias.

En primer lugar, el estilo democrático es empleado por progenitores que tratan de crear una relación cálida, afectuosa y comunicativa con sus hijos, al mismo que tiempo que muestran firmeza y exigencia.

Sin embargo, la práctica del estilo autoritario corresponde a padres que no prestan atención a las necesidades de sus hijos, que no muestran afectividad hacia ellos y que imponen normas y castigos sin una mera explicación.

Por otro lado, los padres permisivos se muestran muy interesados por satisfacer las necesidades de sus hijos, pero no establecen ningún tipo de control o norma.

Finalmente, los padres que utilizan el estilo negligente son padres que no se implican en la educación de sus hijos, se muestran indiferentes, fríos y establecen una relación caracterizada por la distancia.

¿Cómo influyen estos estilos educativos sobre los hijos?

Aunque es imposible utilizar un estilo educativo puro, siempre habrá uno que predomine. Es habitual encontrarse con que a pesar de que unos padres tiendan a utilizar el estilo democrático, muestren algunas pinceladas de otro estilo educativo.

Así, se ha observado que el estilo democrático está asociado con efectos más positivos en los hijos, entre los cuales se encuentran los siguientes: mejor ajuste emocional, alta autoestima, mayor desarrollo moral, mejor rendimiento académico y mayor interés en la escuela, mayor satisfacción con la vida, y un menor número de problemas de conducta.  Por otro lado, utilizar el estilo autoritario está relacionado con consecuencias más negativas para los hijos. Es habitual encontrarse con niños que presentan una baja autoestima y autoconfianza, en algunas ocasiones se produce la aparición de síntomas depresivos y dificultades para adoptar valores. El uso del estilo permisivo  da lugar a desarrollar comportamientos antisociales o abuso de sustancias. Finalmente, el estilo negligente conduce a que los niños desarrollen serios problemas emocionales, impulsividad, conducta delictiva o abuso de sustancias.

Comprender la teoría es fácil, pero cuando se pone en práctica todo cambia y la tarea de educar a nuestros hijos se convierte en algo más complejo. A la vista está que ser padre o madre en algunas ocasiones puede traducirse en una fuente de estrés importante, y que uno no puede ser “el padre perfecto”, siempre va a cometer algún error.

A modo de conclusión, es importante conocer que ser padre es una tarea que requiere un aprendizaje constante, y que por ello y a pesar de todos los errores que pueda cometer un padre o una madre, es importante identificar cuales son las prácticas de crianza inadecuadas que se están utilizando, modificarlas y adoptar nuevas prácticas que den lugar a un mejor desarrollo psicológico del niño.

Y vosotros…¿Qué opinais sobre los diferentes estilos educativos?

Si quieren ampliar conocimientos sobre el tema, les dejo un par de referencias bibliográficas:

Oliva, A., Parra, A. y Arranz, E. (2008). Estilos relacionales parentales y ajuste adolescente. Infancia y Aprendizaje, 31(1).

López–Soler, C., Puerto, J.C., López-Pina, J.A. y Prieto, M. (2009). Percepción de los estilos educativos parentales e inadaptación en menores pediátricos. Anales de psicología, 25(1), 70-77.

P.D: No olviden que pueden ofrecer sugerencias sobre temas que estén interesados en tratar.

Hasta el próximo post Psychenerd’s!

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